La dicotomía del saneamiento moderno: desperdicio, riesgo y la oportunidad perdida.

Resumen:

Marcados por eventos emblemáticos como la Gran Pestilencia (Great Stink) de Londres en 1858 y las epidemias de cólera que azotaron Europa durante el siglo XIX, se consolidó el paradigma del saneamiento “moderno”, basado en la evacuación rápida de excretas mediante el uso de agua potable y redes de alcantarillado centralizadas.

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Descubre por qué surge la contradicción en torno al saneamiento moderno

Toda una contradicción que resolvía la pestilencia reinante. Bajo la dirección de ingenieros como Sir Joseph Bazalgette, se construyeron los primeros grandes sistemas de colectores subterráneos, cuya efectividad inmediata en la reducción de brotes epidémicos estableció el modelo sanitario dominante durante más de un siglo.

No obstante, estudios recientes de organismos internacionales, como la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la UNESCO, señalan que este modelo, si bien resolvió emergencias sanitarias históricas, consolidó una ineficiencia estructural: desperdicia la preciada y cada vez más escasa agua potable usada para el transporte cloacal; interrumpe el ciclo natural de nutrientes y; genera impactos ambientales persistentes sobre los acuíferos, cuencas, océanos costeros, los suelos y los cuerpos receptores (WHO, 2006; UNESCO, 2020).

¿Cuándo ocurrió la dicotomía?

La transición ocurrió principalmente durante la Revolución Industrial y el proceso de urbanización del siglo XIX. La necesidad urgente de eliminar excretas de zonas densamente pobladas y el desarrollo de sistemas de abastecimiento de agua potable (y del inodoro de descarga) condujeron a redes colectoras y plantas centralizadas.

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1596

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Fácil
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4
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15 L

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Origen del Water Closet (WC)

El término water closet —abreviado WC— proviene del inglés victoriano y literalmente significa “cuarto de agua”, en referencia al espacio cerrado donde se instalaban los primeros inodoros con descarga hidráulica. Su desarrollo está estrechamente ligado al avance del saneamiento urbano y las reformas higienistas del siglo XIX. El primer modelo documentado de inodoro con descarga de agua controlada fue diseñado por Sir John Harington en 1596, durante el reinado de Isabel I de Inglaterra. Su invento, descrito en la obra A New Discourse of a Stale Subject, called the Metamorphosis of Ajax, consistía en una cisterna que evacuaba los residuos mediante una válvula, pero no se popularizó debido a limitaciones técnicas y culturales (Stanwell-Smith, 2003).

El verdadero salto tecnológico ocurrió en el siglo XIX con el trabajo de Alexander Cumming (1775), quien patentó el primer modelo con sifón en forma de “S”, un avance crucial que evitaba los malos olores del sistema. Posteriormente, Thomas Crapper y George Jennings perfeccionaron el mecanismo de descarga y la ventilación, introduciendo modelos comerciales en la Gran Exposición de Londres de 1851.

El WC: Símbolo del saneamiento

El water closet se convirtió así en símbolo del saneamiento moderno, adoptado progresivamente por las ciudades europeas y norteamericanas a fines del siglo XIX, en paralelo con la expansión de las redes de agua potable y alcantarillado. Su difusión marcó una revolución sanitaria y social, reduciendo drásticamente la incidencia de enfermedades hídricas como el cólera y la fiebre tifoidea (WHO, 2019; UNESCO, 2020).